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2010 - 2016: Convergencia de eras
Lunes, 27 de Junio de 2016 1301 Karina Cabrera 0

2010 - 2016: Convergencia de eras

 

Nueve meses antes de la introducción del iPod el 23 de octubre de 2001, Apple presentó iTunes, la aplicación que ganó más enemigos y fanáticos en sólo una década de larga evolución. Fue el inicio de la reproducción en modo aleatorio, con la posibilidad de tener días de música sonando sin interrupciones, pero al mismo tiempo se fue gestando una nueva perspectiva para la siguiente década, el regreso del formato que dominaba el mercado antes de la era digital, la continuidad inalterable del LP volvió a posicionarse como la mejor expresión de un estado de ánimo o un sentimiento consistente, una continuidad temática, el concepto.

 

Con la larga (gloriosa, creativa y venerable) historia del acetato, todo apuntó al inicio de la segunda década del siglo XXI que el vinilo resurgirá, primero como una tendencia de culto de coleccionistas y audiofilos, posteriormente como una genuina demanda de un producto que parecía conectar mejor al fan con el artista. Lo que se anunciaba en el 2001 como la muerte de la industria se transformó en la evolución y convergencia de lo viejo y lo nuevo, pero sorprendentemente eso nos llevó a un punto específico: la muerte del CD y la unión de LP+MP3 como último formato.

 

Con la convergencia fuimos espectadores de nuevas estrategias para lograr que la música se liberara de intermediarios, vimos la unión de grupos con fanáticos fortalecièndose a través de interactivos, los sencillos, los materiales en vivo y los samplers se volvieron caramelos gratuitos para endulzarnos el oído antes de comprar un álbum completo.

 

Lo que antes era parte del ciclo de 24 horas de descubrimiento de una canción, empezó a obedecer reglas de redes sociales, campañas virales o la opción de paga lo que creas justo. El track gratuito empezó a acaparar lanzamientos, convirtiéndose en una práctica común, con recopilación de datos y la ardua campaña de atraernos con canciones acompañadas por esa palabra: GRATIS.

 

En un inició bastaba con los widgets para compartir a cambio de un correo electrónico, que se traducía inmediatamente en noticias, avisos y música que ya no se perdía en la distribución, encontrándote con más inteligencia que otras épocas, nada queda al azar del impacto radial y el gusto parcial de un programador, creando una dinámica única entre músicos y fanáticos que los medios tradicionales difícilmente entienden, porque no es lo mismo que leas algo en un sitio a que el grupo te mande un correo electrónico y te informe sobre un nuevo download, te pregunte que canciones quieres escuchar en el siguiente concierto y hasta te de las gracias por haber asistido con un nuevo regalo.

 

Muchas bandas han tardado en entender como hacerlo, incluso ya hay manuales para crear ese gancho entre lo personal y lo comercial necesarios para atraer al público o han dejado ese trabajo a Bandcamp, Songkick, Topspin y compañías similares, que claramente comprenden conceptos muy simples para atraer a los fanáticos a la música y a los conciertos, pero también saben que no se trata nada más de darle a los fans algunos sencillos; muchos han comprendido que es necesaria la colaboración, de ahí el éxito de las campañas para recaudar fondos en Kickstarter, Fondeadora y Bandtastic para realizar giras, grabar vídeos o pagar estudios de grabación.

 

Pero la recopilación de datos y dinero tampoco son suficientes, por eso el intercambio de correos electrónicos empieza a desaparecer y se convierte en canciones, vídeos u otro material a cambio de un inofensivo tweet, follow o like, que a final de cuentas se traduce en eso que hacíamos antes: promoción, difusión y recomendación de boca en boca, que sigue funcionando mucho mejor que cualquier playlist realizado en el fondo del algoritmo.

 

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