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OFUNAM Programa 6 Primera Temporada 2017
Miércoles, 31 de Diciembre de 1969 874 Juan Dimas Córdova 0

OFUNAM Programa 6 Primera Temporada 2017

 

Cayo Marcio Coriolano, personaje entre la historia y la leyenda, dicen fue un patricio romano que se hizo de la ciudad de Corioli, lo que lo llevó a convertirse en general, por allá del siglo V antes de nuestra era; pero después, cual vil político mexicano, comenzó a explotar a la plebe y casi matarla de hambre mientras favorecía exclusivamente a los patricios, así, la plebe romana lo desterró y el fue a refugiarse con sus antiguos enemigos, los volscos, lo de Corioli pues y ahí viene a querer invadir Roma, su madre y su mujer le detienen en las puertas de la ciudad y le hacen dudar y finalmente desistir de atacar a la Ciudad Eterna, cosa que los nuevos aliados ven como traición y ahí mismo lo matan. 

 

Shakespeare y Ludwigvan se inspiran en este personaje para crear sus respectivas obras homónimas. Así, en la música de Ludwigvan podemos apreciar la tremenda incertidumbre que debió carcomer el alma del tirano, humillado, a punto de invadir su ciudad, dubitativo ante las súplicas/reproches de madre y esposa, el orgullo romano y la traición a la ciudad; quizá con tristeza, desiste; la música es tensa, dramática y humana, muy humana, los pensamientos y la música vuelan vertiginosamente, se contraponen, son siempre inquietantes y cada vez más, la angustia no cesa porque más allá de todo se intuye un sólo final, el gran final…

 

 

El Concierto Emperador, aparte de ser uno de los más famosos y más exigentes conciertos de Ludwigvan, es también uno de los más complejos y brillantes. Sus circunstancias históricas –la invasión napoleónica de Viena– se ven reflejadas en el gran espíritu de la música, brillante, llena de bravura, noble y finalmente esplendorosa; las figuras pianísticas están cargadas de emotividad, la intensidad de los sentimientos llega a ser desbordante y en su diálogo con la orquesta se conforma un discurso humano, dramático también, consciente de su situación y sin embargo sin rendirse a ella –Poe comienza su Ligeia con una gran cita: “El hombre no se rinde a los ángeles, ni por entero a la muerte, salvo por la flaqueza de su débil voluntad”– y lo que menos encontramos en el concierto es la desolación de la rendición, por el contrario, es el discurso del artista que habla por los suyos, sin bajar la mirada, sin humillarse, sin rendir su libertad más íntima, la del alma, es el verdadero legado del artista comprometido con la humanidad. 

 

 

Schubert, cual rockstar, bien podemos decir que aplicó la de live fast, die young, be wild and have fun y es que esta, su Cuarta Sinfonía la compuso a sus 19 años de edad, misma edad en la que la mayoría de nosotros no tenemos ni la más peregrina idea de qué hacer en la vida, aunque por otro lado, quizá presentía que su vida sería corta –sólo 31 años– así que, teniendo como tema recurrente a la Muerte, denomina esta sinfonía como Trágica. 

 

La música es intensa, dramática pero no triste, aún se aprecian fuertes influencias de Haydn, Wolfie y sobre todo, de Ludwigvan pero también ya tiene una personalidad propia, el discurso es sólido, muy emotivo, el sentimiento muy por encima de la forma, es especialmente hermoso el discurso del oboe y su diálogo con las cuerdas; aparecen también pequeños cambios que formarán la música por venir, la integración de danzas y músicas populares a la música académica. En fin, una sinfonía que se puede abordar desde diversos moods y siempre, siempre nos dirá algo nuevo. 

 

 

Un concierto que a primera vista parecería pesado o triste pero que contrariamente es el marco perfecto para la reflexión; la finitud del individuo, los deseos, nobles quizá, en algún momento, de la patria, el amor a la tierra, el bienestar propio a costa del mal ajeno, no sé, tantas cosas, algunas tristemente tan vigentes, que bueno, HDP los ha habido toda la vida. Así, retomo mi postulado, el hombre debe buscar su bienestar, individual y colectivo, a través de acciones pequeñas, individuales, propias, tal como el arte. 

 

La bellísima OFUNAM bajo la dirección muy enérgica y precisa del maestro Dinic, explorando más allá de la técnica, los sentimientos que subyacen dentro de la obra del artista, lo mismo que el muy joven maestro Vondráek, que, como cada ocasión que hemos tenido la oportunidad de escucharlo, hace de la audición de cada obra un verdadero placer y sobre todo, sabe llegar a explotar la emotividad de la obra. Excelentísima noche. 

 

 

OFUNAM Programa 6 Primera Temporada 2017
Srba Dinic, Director Huésped
Lukáš Vondrá
ek, Piano

Obertura Coriolano, opus 62
Concierto para Piano y Orquesta No. 5 en Si Bemol Mayor, opus 73, Emperador
Ludwig van Beethoven (1770–1827)

Sinfonía No. 4 en Do Menor, D 417, Trágica
Franz Schubert (1892–1974)

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