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Cuando el #VL18 se subió al transporte público
Miércoles, 31 de Diciembre de 1969 910 Rock 101 0

Cuando el #VL18 se subió al transporte público


Por: B7XO / @Btxo


Para cuando esto salga publicado, quizás la mayoría de los “ofendidos” reporteros y cronistas de rock en México se encuentren un poco más sosegados tras (léase con entonación de voz en off de película de Luis Buñuel) la “infamia” y el “oprobio” a los que fueron sometidos luego de que el cartel del Vive Latino 2018 se anunciara en las pantallas del metro de la Ciudad de México. Qué osadía, ¡pardiez! No puedo dejar de reír. 


¿Desde cuándo los medios y los reporteros se creen merecedores de la información o la exclusiva? ¿No hace poco alguien me decía que era responsabilidad del periodista hacerse de la información en vez de estar esperando el parte oficial? ¿Dónde quedó ese bello arte de la investigación? ¿Dónde quedó esa chulada que era apretar las tuercas del vocero, nada más un poquito, para robarle algunas banditas invitadas? ¿Saben en dónde? ¡En la bandeja del correo electrónico y el timeline de Twitter!


Porque qué cómodo es ese mantra que reza: ¡dejad que los boletines se acerquen a mí! Estamos en la era del boletín, de los revuelcanotas, de los tepublicosimeacreditas, de los tedoyespaciosimedasboletos, de los blogueros con 20 toques al mes, de los reporteros con resentimiento social, de quienes prefieren phoner para no tener que quitarse la pijama, y no de quienes tienen convicción y ética; pero a eso los acostumbraron desde hace mucho tiempo. 


Mi reino por saber qué habrá pasado por la mente de los encargados de las estrategias en OCESA, quienes prefirieron las pantallas del Metro que a los pocos medios (verdaderamente) especializados en música que hay en México; ya no se diga a los blogcitos bebé (¡mis vidos!). Quizás se hartaron de ver replicado el mismo boletín gracias a la magia del copy+paste, y borrando el boilerplate de la organización, medio tras medio. O quizás, también, se cansaron de las críticas infundadas de quienes cada año mientan que cada año el cartel es el peor de la historia pero corren por su acreditación con el entusiasmo con el que una quinceañera con retraso corre por su prueba de embarazo. 


Lo que tenemos aquí, a diferencia de las formas tradicionales, es una campaña bastante bien orquestada, sin un ápice de error porque se saltaron a los medios para tener un buen arrastre orgánico en las redes sociales. “¡¿Cómo que en el Metro y no en nuestras sagradas escrituras?!”, habrán mentado a dos segundos del pánico y con los esfínteres a punto de aflojarse. Y sí, gracias a la ocurrencia, inclusive los detractores están hablando del cartel del VL2018 y ¡están compartiendo el cartel en sus redes sociales! ¿Quién ganó? Muy simple: los organizadores quienes se anotaron un golazo mediático sin recurrir a los medios, y los fans que se ahorraron las pobres crónicas de siempre. 


Pablo Cam, productor de contenidos y especialista en medios de comunicación, es enfático al referir que, en este caso, “el cliente está buscando otro tipo de impacto; la gente va a festivales independientemente de si se enteraron por ellos en la prensa, que es un medio y no un fin, y está súper chingón, porque, además, en mi opinión, es el mejor cartel del Vive Latino en años. Se trata de medios alternativos y la prensa debe entender que éstos están comiéndose a todos. El Metro es un medio mucho más urbano, que va de la mano con la esencia del Vive Latino, más allá de anunciarlo en un blog o un periódico, es un medio más directo porque el cliente está hablándote directamente, sin intermediarios”.


Por su parte, Gisela Ayala Téllez, periodista con más de 20 años de experiencia en distintas fuentes, señala que “el Metro es el mejor medio para llegar a la gente. En realidad, los reporteros somos un medio para llegar al receptor, y no se trata de atacarlos sino de incitarlos a buscar la nota y, en vez de ofenderse, los medios deberían saber cómo medir esta ‘provocación’. La onda es que la música llegue a donde debe, que es la gente”. 


En ese mismo sentido, tomando en cuenta que la música y los conciertos son un ne-go-cio, y que nadie puede decirle a nadie cómo publicitar su negocio, ¿cuál es el fundamento real del reproche? La ausencia de protagonismo. Ergo: los medios y sus reporteros deben entender que los protagonistas son los músicos y, en este caso, los organizadores, porque los primeros son, de hecho, por si no se han dado cuenta: un medio y, en el peor de los casos, un tamiz. Ya desde principios de los noventas, algunos analistas estábamos hartos de la misma preguntita de siempre en conferencias de prensa para bandas extranjeras: “¿qué sienten al tocar por primera vez en México?”. ¡Con un demonio! Qué rayos van a sentir sino gozo y un buen aliciente para sus carteras. “¿Qué esperan del público mexicano?”, se afanan. En fin. 


Sobre ese rubro, Ileana Gordillo, mánager de bandas de rock con mucha experiencia y especializada en el desarrollo de artistas, señala que fue de su agrado que lo anunciaran primero en el Metro ya que “las conferencias del Vive Latino no se caracterizan por ser las mejores, siempre hay mucha paja, muchos medios, le abren la puerta a todo el mundo y no se pone mucha atención a los contenidos. A mí me parece afortunado que haya sido de esa forma”. 


Definitivamente los medios y las formas han cambiado, y uno de los primeros ejemplos visibilizados fue la campaña para la película 'Blair Witch Project' en 2000, cuando la trama de la película se hizo pasar como un hecho real. Finalmente el mensaje debe llegar a la gente sin importar el medio. No obstante, hay quienes aún no están preparados para estas épocas.

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