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Depeche Mode y el paraguas para el clima global
Martes, 07 de Febrero de 2017 4453 Rock 101 0

Depeche Mode y el paraguas para el clima global

 

Por: B7XO / @Btxo


No hay razón para no comenzar señalando que para el lanzamiento de 'Where’s the Revolution' Depeche Mode encontró un nicho virgen que no había sido siquiera sugerido o acariciado con la punta de una pértiga muy larga durante los primeros 15 días más tensos de 2017. Quizás lo intentó Gorillaz pero aparentemente sólo hizo el ridículo. 

 

Sin adentrarnos demasiado en el sonido –cómodo y nada arriesgado– y la producción de James Ford –bastante mediocre–, DM tampoco rascó demasiado en las metáforas y David Gahan –quien por el momento debe tener su cuarto lleno de posters de Marylin Manson para alcanzar su registro desgañitado– escupe, con el tedio de quien recita su lista del supermercado, una seguidilla de frases tan cortas que aquello parece haiku o el contenido de un panfleto mal redactado que, sin embargo, parece cumplir con su tarea de informar. Ojo, sólo informar.  

 

“¿Dónde está la revolución? Vamos, gente” es el grito de batalla que se repite hasta el cansancio y no alcanza ni por asomo el poder de convocatoria que se requiere para crear cambios emocionales y de actitud. Oh, sí, la gente sabe qué está sucediendo en Norteamérica pero aparentemente no lo comprende. 

 

 

¿Oportunismo o casualidad? Es posible que, aunque suene contradictorio, hayan sido las dos cosas o quizás estoy equivocado, pero el cariz de la canción me remite a cualquier lado B de la banda. No emociona, aburre y aturde, precisamente tres aspectos de los que debe adolecer cualquier intento electro pop a menos que te llames Vómito Negro o Calva y Nada.  

 

La música y las artes en el mundo tienen una oportunidad abierta para manifestar su posición y hacer llegar un mensaje concreto, como el de DM, pero, sin duda, con una mayor construcción sociopolítica porque además de entretener, el arte debe enseñar y motivar el pensamiento, la disertación. 

 

No obstante, al mismo tiempo, resulta decepcionante que reconocidos paladines de los Derechos Humanos como Zack de la Rocha y Manu Chao estén más entretenidos en otras cosas, mientras que el actor Matthew McConaughey llamó a cerrar filas alrededor del presidente de Estados Unidos con un discurso preciso y bien documentado cuyo único fallo puede ser el no estar de acuerdo con su posición. Pero eso ya es algo personal.

 

Pareciera que los artistas aún no se reponen de la sorpresa y esa área de oportunidad sea saciada en meses posteriores, pero por lo visto el shock es de tal envergadura que no permite hallar una puerta de entrada para editorializar el clima global o al menos hilar algunas ideas coherentes. O quizás sobre el arte pesa esa máxima que sugiere no entrometerte en temas que no conoces o que pueden resultar demasiado ponzoñosos. 

 

Por primera vez, el arte parece estar a la expectativa. Ya llegará el momento del estrés; esperemos.

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