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The Lovesong of R. Buckminster Fuller
Martes, 19 de Abril de 2016 800 Karina Cabrera 0

The Lovesong of R. Buckminster Fuller

 

Por: Alex Avilés

 

“La única acción razonable es abrir puertas mejores, con la esperanza de que hombres y mujeres cambien sus viejas malas costumbres por hábitos nuevos y menos dañinos. Algunas de estas puertas mejores podrán ser de naturaleza social y tecnológica, otras religiosas o psicológicas, y otras más dietéticas, educativas o atléticas…”

Las puertas de la percepción. Aldoux Huxley

 

Existen en este miserable mundo personajes tan entrañables que brindan una bocanada de esperanza para quienes aún habitamos en él. Uno de estos personajes fue Richard Buckminster Fuller, en cuya biografía encontrarán que creó el patrón de las cúpulas geodésicas (sí, como la del Palacio de los Deportes o la de Oaxtepec, Morelos) además de una infinidad de inventos, ya que además de la arquitectura, entre sus intereses se encontraban también la cosmología, la ingeniería, el urbanismo, la filosofía, y el diseño. 

 

En sus biografías también se menciona que no concluyó estudios universitarios y que muchos de sus inventos y estudios no han sido investigados a profundidad debido a la complejidad de estos, incluso algunos de sus críticos sentenciaron la obra de este personaje como “utópica” archivando una gran cantidad de conocimiento en el apartado de “las cosas incomprensibles” de una biblioteca vieja.

 

 

Para nuestra fortuna, los personajes entrañables suelen encontrar los hilos que les unen a otros personajes entrañables que a su vez se unen a otros personajes entrañables para crear algo de magia. 

 

Fue así que Sam Green, rescata la historia de Bucky y la lleva a la pantalla grande en forma de documental (el último a presentarse en la gira Ambulante). Pero este director sabe muy bien que la de Fuller no es una historia común, por lo tanto, no puede ser presentada en una forma común. 

 

Así surge el performance nombrado 'The Lovesong of R. Buckminster Fuller' en el que vemos testimonios en vídeo de la vida de este asombroso ser humano llamado Richard Buckminster Fuller narrados en vivo por su director, Sam Green y por si esto fuera poco, musicalizado, también en vivo por Yo la Tengo, los originarios de New Jersey especialistas en la ambientación sonora de películas.

 

Y no es lo novedoso de incluir actos en vivo a la par de un documental lo que deja un sabor muy dulce en una presentación como esta, sino que a Buckminster Fuller le gustaba viajar a la playa para demostrarle a sus seres queridos que si se colocaban con los brazos abiertos en una posición específica podrían sentir el movimiento de la tierra. 

 

Fuller también creía que en el futuro, la humanidad podría llegar a un estado pleno de bienestar y disfrutar de vivir en la tierra sin agredirla y sin agredir a nadie. Entonces, Sam Green creyó que podía sentir a la tierra moverse y que en el futuro la humanidad podría coexistir en plenitud y sin violencia y decidió grabarlo todo, pero luego, Ira Kaplan y compañía al ver esto creyeron que podían sentir a la tierra moverse y que en el futuro los humanos podríamos ser felices en esta tierra sin violentarla ni violentarnos y decidieron hacer música para que quienes oyéramos y viéramos esto, pudiéramos también sentir a la tierra moverse y volver a creer que podríamos en un futuro, vivir en armonía y paz.

 

Y eso fue lo que pasó el pasado viernes 15 de abril, cuando paseando por afuera del majestuoso Teatro de la Ciudad dejé que la vida me sorprendiera.

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