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El suelo es el límite
Martes, 31 de Enero de 2017 2594 Karina Cabrera 0

El suelo es el límite

 

Cuando "ya no lo hacen como antes" es el momento en el que agradecemos que el rock and roll desde su inicio haya sido una materia prima maleable, que exige evolución constante y requiere para su crecimiento alejarse con cada paso del origen. Tal vez los puristas extrañan el inicio, añoran el sonido que conocían, pero otros apreciamos sumergirnos en las profundidades de las etiquetas para descubrir géneros a través de su acercamiento al punto de partida desde las diferentes desviaciones en el camino. Algunos desprecian las etiquetas, otros descubren que esas mismas clasificaciones sirven para tomar diversas rutas sonoras, unos más nos enseñan que el origen de un género parte de otro lugar.

 

Así como The Echo Nest reunió cientos de clasificaciones para entender la raíz de muchos grupos y un artículo en The Guardian exploró el punto de partida de algunos géneros, descubro a través del libro 'Facing The Other Way: The Story of 4AD' de Martin Aston una breve pausa en su recorrido por la historia del sello discográfico para revelar el origen del shoegaze, ese mismo que alberga al new wave y el lo-fi en una misma gama. El punto de partida para ésta historia es la búsqueda del dueño de 4AD, Ivo Watts-Wallace, con casi una década formando un sonido para el sello, necesita darle un nuevo giro a la industria:

 

“No fue sino hasta el siguiente año, 1990, que a esta nueva camarilla de bandas parecidas a Cocteau (Twins) y (Jesus and) Mary Chain se les dio una etiqueta - la prensa musical se decidió por 'shoegaze', primero se acuñó en una reseña en Sounds sobre la banda Moose. Como el gótico, el shoegaze fue más una crítica que un sonido, basado en la forma en que los músicos jóvenes confiaban en gran medida en los pedales de efectos a sus pies, se vieron obligados a mirar hacia abajo en lugar de enfrentar a la audiencia. Ayudó a ocultar el hecho de que estas bandas no siempre mostraban personalidades agobiantes, vocalistas fuertes y rebosante confianza. Para utilizar todos los clichés que rodeaban al shoegaze, el sonido era borroso, narcótico, distorsionado y ondulante, de ensueño, era música escapista desempeñada por estudiantes de la opinión de Ivo sobre la música como un paisaje interior y no un punto de vista articulado. El shoegaze parecía casi la negación de la revolución cultural o musical que sucedía alrededor de esas bandas".

 
 

La etiqueta no tardó en extenderse como un recurso peyorativo en la prensa británica y aunque Moose no se convirtió en el grupo más importante, el género no tardó en mostrar propuestas cuya distorsión brindó una nueva desviación cercana y a la vez alejada del punto de origen, una nueva rama que incluye a Slowdive, Swervedriver, Ride, Lush, Pale Saints y My Bloody Valentine, incluso esa misma calle tiene una bifurcación de herederos de la misma raíz de la que partieron sus antecesores (The Velvet Underground, Sonic Youth, Hüsker Dü, The Chameleons, The Cure, Bauhaus y Galaxie 500) que prefieren utilizar los nombres chillwave o new gaze.

 

Para ser un género que tenía como único límite el suelo, el shoegaze no ha dejado de sentirse a pesar de la extinción de sus principales actos. Su herencia está más presente que nunca gracias a una versión actualizada, que prácticamente retoma muchos de los elementos de esa generación que liberaba su genialidad al mirar sus zapatos. De ese sonido de mediados de los 80 y principios de los 90, algunas bandas han recuperado el estilo y el sonido tan puro que se despreciaba a sí mismo y resultaba introspectivo, aunque sin una confrontación de sentimientos. La nueva versión, nombrada new gaze (nü gaze para aquellos que se quieran sentir más vanguardistas), surge de los restos y recuerdos de la primera oleada de bandas shoegaze, que después de moverse en diferentes direcciones se convirtió en un culto y la fuente de inspiración para nuevos grupos y nuevas audiencias.

 

El sonido de las guitarras fuertemente procesadas en la mezcla renació con “Ágætis Byrjun” de Sigur Rós. Aunque no es estrictamente shoegaze, el disco mostró muchos de sus elementos típicos y un “nuevo” nivel de exploración sonora que desató a una nueva generación, la cual se ha fortalecido en los últimos cuatro años alrededor de un estilo viejo que sigue pareciendo vanguardista.

 

 

Bandas como Asobi Seksu, Crocodiles, M83, Amusement Parks On Fire, The Fields y Radio Dept. se han enfocado más en los sintetizadores que en las guitarras del shoegaze, pero ha conservado su otra virtud: las voces sometidas en volumen y tono a las capas de sonidos, que otorgan un fuerte sentido de la melodía. A pesar que ninguno de los actos del new gaze y sus seguidores vivió el mejor momento del shoegaze, la nueva generación ha comprendido la fuerza que impedía que los integrantes de Lush, My Bloody Valentine, Slowdive y Pale Saints se movieran más allá del espacio marcado por sus pies.

 

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