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No hay tal cosa como no cantar filosóficamente
Martes, 09 de Mayo de 2017 2980 Rock 101 0

No hay tal cosa como no cantar filosóficamente

 

Por: Manuel Monroy Correa

 

No es extraño a la historia de la música –desde la expresión lírica de Safo, la poeta de la isla de Lesbos, quien seguramente cantaba sus poemas, hasta nuestro tiempo– que las perspectivas personales se plasmen como canción y que expresen emociones o ideas. Pero, las que son de carácter filosófico como tal –es decir, aquellas que hacen, por ejemplo, al menos dos que las cuatro preguntas fundamentales kantianas resuenen de pronto (¿qué puedo saber; qué puedo esperar; qué debo hacer; qué es el hombre?)–, de forma explícita, no suele ser algo común.
 

Y es que cantar sobre la existencia y su misterio, ya sea desde el desconcierto o la incertidumbre, puede ser al mismo tiempo, lamento o discurso, es decir, un mensaje que se elabora para dar lugar a otras significaciones. Cantar, pues, es también discurrir; plantear una situación que deje pensando al que la escucha. Y ahí tenemos canciones con carácter poético y hasta de protesta; pero, en el tema de aspectos fundamentales que cuestionan el sentido del mundo y su propósito aparente, podríamos decir que gozan de carácter filosófico.
 

La filosofía, como tal, representa un sistema de pensamiento que pretende sustentar, si no la verdad, al menos una perspectiva que se pregunta por el sentido del mundo; de las acciones de sus actores, etcétera. Un ejemplo cabal son algunas letras de Chris Cornell, desde que estaba en Soundgarden, pasando por Audioslave, hasta su carrera de solista. Bastaría con citar canciones como “Fell on Black Days”, “Zero Chance”, “Blow up the Upside World”, “Like a Stone” o “No Such Thing”, entre otras.

 

La filosofía utiliza diversos métodos de pensamiento (la mayéutica socrática, por un lado; el silogismo de la lógica y la lógica matemática, por otro); un argumento o una premisa que se presenta con otra que la contradice o la complementa para dar lugar a una conclusión y, pues, tornarse tal vez en una decisión o una postura frente al mundo:
 
“So what gives me the right
to think that I could throw away a life,
even mine?
And what makes you believe
that you could get away with getting old,
overlapping me?”
(No Such Thing – Carry On)
 
[Así que, ¿que me da derecho
a pensar que puedo deshacerme de una vida,
incluso la mía?
Y, ¿qué te hace creer
que puedes escapar haciéndote viejo,
pasando sobre mí?
(“No Such Thing” - Álbum Carry On; traducción mía]

 

 

Ésta es una conclusión que hace un doble cuestionamiento de ideas, a la vez, encontradas: 1) el derecho/libertad del suicidio y 2) seguir vivo hasta la vejéz; ambas, comprendidas como “salvación” del absurdo que representa el sentido del mundo a partir de la idea de que “no hay tal cosa como la nada”. Y esto trae a colación el pensamiento existencialista de Sartre, por ejemplo y, la idea de que el hombre ha asesinado a Dios nietzscheana, también, encontradas como referentes filosóficos de la ausencia de trascendencia, es decir, de que una vez que el sentido o el fundamento tradicional del mundo y la vida ha desaparecido (la muerte de Dios), entonces no queda otra cosa; queda la nada. 

 

Pero, precisamente la canción cuestiona esto: “no hay tal cosa como la nada” porque aquello que se critica y se cuestiona germina lo contrario de lo que destruye: “me reí del amor; fue un gran error. En la ausencia de ello, lo llené de odio” o “intenté hacer todo un sinsentido, pero llegó la lluvia y lo convirtió en un desastre” (traducción mía). Esta lluvia, símbolo del pensamiento mismo y del azar, posiciona a la voz que canta en una postura en la que se representa la falacia de tener el control sobre una verdad absoluta o las circunstancias mismas.

 
En su libro 'Nostalgia del Absoluto', George Steiner discurre acerca de esta misma idea y menciona cómo tres grandes mentes de origen judío sustituyen a Dios por sus propios discursos que intentan dar sentido al mundo: Freud, Levi-Strauss y Marx. Así, Cornell, bajo esta misma perspectiva y desde un aspecto más personal –el lirismo de una canción–, pone en tela de juicio que no haya algo que realmente no pueda sustituirse, al fin, con referencias implícitas a lo religoso: “Maybe to lose or save your soul is a choice of how you fill the hole” (Tal vez, salvar o perder tu alma, es tu elección respecto de cómo llenas el hueco”). Al fin, hay un hueco que llenar porque se trata de algo existencial (un sinsentido de la existencia) y no de una verdad absoluta que reposa en los discursos culturales nada más.

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