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Pecado y libertad
Jueves, 15 de Diciembre de 2016 2866 Rock 101 0

Pecado y libertad

Pero un sueño como este se pierde sin ti/bajo presión es donde estamos*.

Adam Granduciel, guitarrista The War on Drugs.

 

 

Por: Julio César Osnaya / @34bogas

 

Nunca he sido un entendido sobre mujeres, mucho menos del feminismo; nunca he sabido interpretar el proceder femenino y tampoco algunas de las causas del movimiento feminista, no comprendo del todo a consortes, cónyuges, esposas, novias, doncellas, señoras, matronas, damas, punks, escritoras, pintoras, empresarias, catedráticas, investigadoras o científicas.

 

Debo confesar, algunos criterios y medidas del movimiento me parecen excesivos y excluyentes, al respecto, se han dicho infinidad de cosas, tratados sociológicos, hipótesis psicológicas y mandamientos feministas, en contra parte, hay tesis, conferencias y conjeturas serias que han sido trazadas con razonamientos fundamentados; lo que me desconcierta es que haya mujeres de este último lado, y además liderando; todo este embrollo que he desplegado se perfila a que hablaré sobre una mujer, lo que me temo es que si inicio describiendo su belleza, pueda ser tachado de macho o algo similar, o algo peor, pues eso carece de valor (mencionar la belleza), pues en el solo de batería desquiciante de nuestra mente, lo único importante es lo que piensa o siente, siente o piensa, cualquier ser humano, en fin.

 

 

Hablaba de 'Pecado', o mejor dicho de su belleza… aunque pensándolo bien, mejor inicio hablando de su inteligencia, de este modo, si comienzo disertando de su razonamiento, no seré acusado de bestia fantoche; aunque, si ya he dicho lo anterior, quiere decir que me he descubierto, así que no más simulaciones e iniciaré con lo que dicta mi impulso; entiéndase por esto último, deseo; entiéndase por deseo, sexo, porque de no ser así, deshonraría a mi código de ética, y, bueno o malo, faltaría a mi honestidad, ¿y acaso no es eso lo más valioso en un hombre, su lealtad, no pregonamos a diestra y siniestra mostrarnos cómo somos?

 

Pues bien, aquí estoy, desnudo, pueden verme tal y como soy… sí, es cierto, soy despreciable y hasta cínico; puedes calificarme incluso de cadáver putrefacto que lo primero que comieron los gusanos fueron los sesos, y no por su contenido, si no por carnosos y suaves; puedes sentenciar lo que resuelva tu cerebro, pero esto soy; de modo que retomaré mi análisis de la belleza de esta mujer que mi fantasía ronda, detallaré primero sus ojos, lapidarios, que en cada parpadeo, atiza paladas que entierran cualquier posibilidad de conquista, ese pestañeo es el sepulturero más implacable, pues no hay posibilidad de dejarte vivo, ni siquiera una oportunidad de sustraerle en su peor momento un arrebato, con ella mejor olvidarse de idilios; la extensión de su belleza alcanza su piel, fresca y reluciente, como su cuerpo, idílico y deleitoso.

 

 

Y si voy a ser crucificado por este texto, y si he de ser amedrentado por sus palabras, estarás cometiendo un error, pues no sabes nada de la verdad, y tampoco de la mentira, ¿pues quién no te ha dicho que esto es una trampa, tú qué sabes de provocaciones, acaso eres dueño de la veracidad, alguna vez la has visto, en realidad alguna vez tocó a tu puerta, o fue una aparición? Cuéntame, cómo fue, del modo que creas sucedió, bien sabes que no existe, la verdad milita en los cercos de la conducta; solo hay normas y reglas, de buen y mal comportamiento.

 

¿Tú qué sabes cómo soy en la intimidad, tú qué sabes que este texto sale porque es mi única manera de salir de un sometimiento, tú qué sabes si respeto a las mujeres mejor aún que tu biblia feminista, tú qué sabes si mi comportamiento es el más civilizado? Solo estás leyendo este argumento de un no líder de opinión, de alguien que tiene ninguna influencia, de alguien quien tal vez ni inteligencia tenga, de alguien quien no deba considerarse en lo absoluto. Y de una vez lanzo la advertencia, soy débil, no tengo carácter y como podrás ver, no gozo de una inteligencia saludable, bueno, ni siquiera normal, toma esto como un disparate, tómalo como si se tratara de alguien quien agoniza entre tantas reglas y normas y reglamentos y modelos y cánones y leyes y códigos y estatutos y regímenes y políticas y gobiernos y tutelas y patrones y esquemas y pautas y toda esa clase de caminos que debemos andar, correr, caminar, gatear, lo que sea, pero siempre seguirlos.

 

No, no estoy loco, ni siquiera estúpido, te lo aseguro, nada de lo anterior y ni siquiera sobre lo que no he mencionado, solo soy uno más en este mundo, tan distinto como tú, como aquel, como ustedes, como cualquier otro. Solo que algunas veces, tal vez muy a menudo, me canso de seguir esto y aquello, me aturde continuar las enormes autopistas que las buenas costumbres han diseñado y ejecutado, pues mi naturaleza, salvaje, indómita, me tiene otras disposiciones muy alejadas de las leyes cívicas y morales y constitucionales.

 

Es por eso que tantas veces me aparto lo más posible en este mundo impartible, para en la soledad, dejar libre a mi pensamiento, a mi lengua, a mi escritura, a mi embriaguez, a mi sexualidad, a mi lectura, a mi música, a mi paranoia, a todo lo que me sostiene débilmente, tú sigue tu camino, que yo haré lo mismo con el mío, tal vez en un futuro crucemos en la vereda, y quizá, solo posiblemente, podremos saber quién estuvo en lo correcto.

 

Y claro, esto que escribo lo hago obedeciendo lo que tengo por razón, naturalmente no lo hago para complacer a nadie, ¿por qué tendría que ser así?, esta vida no es un concurso de simpatía ni empatía, no tengo ningún deber contigo ni contigo tampoco, estoy aquí para mí, tú, has tus tratados y escríbelos y publícalos y has lo que te venga en mano.

 

Mujer, transexual, lesbiana, transgénero, bisexual, travesti, intersexual, homosexual, homoparental, homo sapiens, hombre, has de esta vida lo que te plazca… te respetaré sí, pero no esperes que apuntale y secunde tus reclamos sociales, has propaganda, incluso victimízate, yo alentaré y abogaré por mis principios, causas, miedos y fobias.

 

Lo que sí haré es aclarar que este escrito no va contra mujeres, no podría, porque aún con mi torpeza e inhabilidad respecto a ellas, les he gozado y poseído situaciones poéticamente descontroladas, grandiosos momentos y períodos de una gloria sexual solo comparada con una idílica bacanal romana; recuerdos, sentimientos y sensaciones las atesoro en la olvidada caverna que es mi corazón y mente. Después de todo, el desacierto y la inhabilidad por comprender a las mujeres, tal vez se deba a una carencia mía, pues tampoco entiendo a escritores, borrachos, políticos, empresarios, taxistas, gobernadores, policías, plomeros y taqueros.

 

Disertaba con 'Pecado' respecto al sexo que cada cual de nosotros teníamos o dejábamos de tener con distintas personas; ella, con sus razones, no lo lograba muy a menudo, o casi nunca; yo, con las mías, lo lograba con mucha frecuencia, confundido le pregunté cómo conseguía la gente controlarse, le planteé que posiblemente en mi caso se debía a la debilidad en mi mente, y argumenté que en el de ella era la fuerza en su carácter.

  • No me considero fuerte por aguantarme… me considero prisionera- dijo sentenciándose

  • Tú no eres débil, eres libre…

Nunca lo había visto de esa manera, 'Pecado' tenía razón, era libre, soy libre… ¡Sean libres!

 

*Texto terminado y afinado bajo la influencia de Under the Pressure, de la banda The War on Drugs. 

 

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