Foot Loose & Fancy Free… cuando Rod Stewart dejó de ser Rod Stewart para transformarse en Rod Stewart…
Hay momentos en la historia del rock'n roll en los que un artista no cambia de nombre, no abandona su instrumento ni renuncia a su pasado, pero termina convirtiéndose en una versión completamente distinta de sí mismo. Rod Stewart protagonizó uno de esos episodios. Y quizá Foot Loose & Fancy Free, publicado el 4 de noviembre de 1977, sea uno de los documentos más interesantes de esa metamorfosis.

Porque hubo un Rod Stewart antes de Rod Stewart. El muchacho escocés de voz rasposa, temperamento callejero y apariencia desaliñada que encontró en el blues, el soul y el rock británico una manera de expresarse sin pedir permiso. El Rod que había pasado por Steampacket, Jeff Beck Group y Faces; el que compartió aventuras musicales con Ronnie Wood y Ronnie Lane; el que parecía pertenecer a una generación para la cual el rock'n roll era todavía una forma de vida antes que una industria.
Pero algo había comenzado a cambiar.
Su aventura solista, particularmente a partir de Atlantic Crossing (1975) y A Night on the Town (1976), había descubierto una fórmula extraordinariamente eficaz: combinar la aspereza de su garganta con arreglos cada vez más sofisticados, canciones románticas de vocación universal y una producción capaz de convertir al antiguo rockero de pub en una figura internacional. Ya no se trataba solamente de cantar rock; se trataba de construir una personalidad alrededor de él.
Y entonces apareció Foot Loose & Fancy Free.
Producido por Tom Dowd, el álbum reunió una alineación de músicos extraordinarios, entre ellos Carmine Appice en la batería, Phil Chen en el bajo, Jim Cregan y Gary Grainger en las guitarras, además de invitados como Steve Cropper, Nicky Hopkins y David Foster. Una combinación que permitía a Stewart transitar con naturalidad entre el músculo del hard rock, el soul, el funk y la balada sentimental.
El comienzo no podía ser más explícito: Hot Legs. Una descarga de guitarras, ritmo y descaro sexual que recuperaba al Rod provocador, insolente y burlón. La voz parecía salir de una noche interminable, con esa mezcla de arrogancia y simpatía que lo había convertido en un personaje irresistible. Sin embargo, detrás de aquella energía había una maquinaria musical mucho más calculada que la espontaneidad de los tiempos de Faces.
Y ahí estaba precisamente la transformación.

En You're in My Heart (The Final Acclaim) aparece el otro Rod Stewart: el romántico, el seductor, el hombre que convierte una relación sentimental en una canción de estadio. La pieza, asociada a su relación con Britt Ekland, exhibe una sensibilidad melódica que poco tenía que ver con el espíritu irreverente de sus primeros años. Es una declaración amorosa, pero también una declaración de identidad: Stewart había descubierto que podía conquistar multitudes sin necesidad de comportarse como un rockero permanentemente enfurecido.
El contraste alcanza una dimensión particularmente interesante con I Was Only Joking, quizá la composición más reveladora del disco. Aquí desaparece buena parte del personaje bravucón para dar paso a un hombre que observa su propia juventud desde cierta distancia, que reconoce sus excesos y contempla el tiempo perdido con una mezcla de ironía, nostalgia y melancolía. Es una canción sobre crecer, aunque uno se resista a hacerlo.
Y entre ambas personalidades aparece You Keep Me Hangin' On, la extraordinaria composición de Holland-Dozier-Holland, originalmente asociada a The Supremes, que Stewart transforma en una interpretación de rock con una intensidad distinta, demostrando que su garganta todavía conservaba aquella capacidad de apropiarse de una canción ajena y convertirla en territorio propio.

El título del álbum parece resumirlo todo: libre, despreocupado, sin ataduras. Pero detrás de esa aparente ligereza se encontraba un artista que había entendido perfectamente las nuevas reglas del negocio musical. El rock estaba dejando de ser exclusivamente una expresión generacional para convertirse también en espectáculo, imagen, personalidad y mercado. Stewart supo moverse en ese territorio con una intuición extraordinaria.
No es casualidad que el álbum alcanzara el segundo lugar de las listas estadounidenses y terminara certificado triple platino. Tampoco que su siguiente movimiento, Blondes Have More Fun (1978), terminara de consolidar esa transformación con Da Ya Think I'm Sexy?, una incursión descarada en la música disco que provocaría tantas críticas como éxitos comerciales.
Quizá el verdadero asunto de Foot Loose & Fancy Free no sea la evolución musical de Rod Stewart, sino la construcción definitiva de su personaje público. El rockero de Faces seguía ahí, pero ahora compartía espacio con el crooner, el seductor, el intérprete de baladas y el artista capaz de llenar estadios.
Había dejado de ser aquel Rod Stewart que parecía cantar exclusivamente para quienes compartían su noche, su cerveza y sus desventuras. Ahora cantaba para todos. Y en esa transición había una paradoja fascinante: cuanto más reconocible se volvía su personaje, más se alejaba de aquel muchacho que alguna vez había hecho de la imperfección su principal virtud.
Porque Rod Stewart no desapareció. Se reinventó hasta convertirse en Rod Stewart.
Y quizá eso sea lo más extraordinario —y también lo más discutible— de su historia: haber comprendido que, para sobrevivir al rock'n roll, algunas veces hay que dejar de ser el rockero que uno fue y convertirse en el personaje que el mundo está esperando.
El rock'n roll también tiene sus grandes transformistas. Y Rod Stewart aprendió a ser su propio personaje sin perder jamás esa voz que lo hacía inconfundible.





































